07 julio 2012

El Bosón de Higgs hace Skyrunning


La comunidad científica está de enhorabuena. Esta semana se ha anunciado que se ha detectado el buscadísimo Bosón de Higgs, una partícula subatómica también conocida como “partícula de Dios” y que era la pieza faltante para explicar que los cuerpos tienen masa. Su existencia se predijo en 1964 pero hasta ahora no se había detectado con claridad. La criaturita pesa 126 GeV/c2 (algo como una diez mil trillonésimas de gramo), no tiene espín ni carga. El descubrimiento se ha producido en el LCH, Gran Colisionador de Hadrones, construido en Suiza y financiado por una montonera de países.




Para ayudar a los sesudos investigadores a verificar que hay masa en todos los sitios, que la fuerza de la gravedad sigue funcionando y que los Bosones de Higgs también andan por nuestra tierra, nos  hemos ido hoy a correr al monte Pedro G, Pedro R, Esteban y yo, para verificar de forma científica y repetida que es más duro correr cuesta arriba que cuesta abajo, ya que los Bosones esos de las narices hacen que nuestros maltrechos cuerpos tengan masa y por tanto sean atraídos por la madre Tierra, que también tiene masa.

Desde La Barranca subimos escopetados hasta la cumbre de La Maliciosa por la cara sur. Ya aquí notamos que el Bosón está despierto y tira de nosotros hacia abajo. El Bosón nos acompaña, nos hace sudar y jadear, nos cansa los cuádriceps, glúteos y gemelos, nos tensa tendones y ligamentos, nos hace circular la sangre a toda la velocidad que nuestro corazón puede y nos pone las mitocondrias a cien por hora creando moléculas y moléculas ATP. Menudo tipejo es ese Higgs.

Seguimos con el experimento pero al revés: bajada al Collado del Piornal. Efectivamente es más fácil correr así. Los Bosones se relajan. Toda la teoría se va confirmando como esperábamos.

Pero no contentos -somos científicos como los que más- decidimos repetir la prueba subiendo a Bola del Mundo. Otra vez experimentamos con alivio científico pero cansancio en las patas que subir cuesta más que bajar. Los Bosones son la leche y sobretodo incansables. Hemos intentado dejarlos atrás, especialmente Esteban haciendo unos cambios de ritmo, pero sin éxito. Volvemos  a sudar como cerdos. Los Bosones funcionan a las mil maravillas. No fallan nunca.

No nos hemos quedado  allí arriba, por bien que se estuviera, y bajamos lanzados hasta Emburriaderos, senda del Tubo, Camino Ortiz y La Barranca. Los Bosones nos dan un nuevo respiro y nos dejan disfrutar de la bajada, aunque notamos su aliento en el cogote, nos siguen de cerca como una sombra inseparable.

Confirmamos, y así lo hemos comunicado a los sabios mundiales, que el Bosón de Higgs existe, que actúa, que hay masa, que la fuerza de la gravedad anda suelta y que estamos muy agradecidos a las cabezas pensantes de que nos expliquen las cosas.

Pero digo yo: todo el dinero que se ha gastado en exprimir la ciencia hasta extremos casi ridículos, ¿no se podría emplear en algo más útil para la humanidad? 



12 junio 2012

Conquistadores de lo inútil - Kilómetro vertical de La Barranca

Los montañeros somos conquistadores de lo inútil, como bien nos recuerda el libro del mismo título escrito por el alpinista Lionel Terray. ¿Qué hay más inútil que subir una montaña y luego bajarla? Sea andando, corriendo, escalando, en bici o a cuatro patas, es una soberana pérdida de tiempo.

El Kilómetro Vertical de La Barranca es una carrera que consiste en subir -su nombre lo dice bien- 1.000 metros de desnivel. Todo para arriba. Comienza en las Pozas de La Barranca, a 1.260 metros de altura, y acaba en la Bola del Mundo, a una altura -no podía ser de otra forma- de 2.260 mt. Un subidón de mucho cuidado en poco más de 7 kilómetros de distancia.

Allí nos hemos dado cita 250 conquistadores de lo inútil. Todos bien equipados con recias zapatillas de montaña, modernos sistemas de hidratación, perfecto estado de forma, completamente protegidos del sol y, no lo dudes, perfectamente inútiles.

Subir al principio suave, subir luego a muerte, y acabar subiendo también a tope. El corazón se sale por la boca, los cuádriceps queman, los lumbares gritan, ni un segundo para mirar el paisaje, sudoración máxima. ¿No es todo esto un poco ridículo, además de inútil? Tardo un tiempo total de 1h 06m 35s, séptimo de mi categoría.

Allí arriba, en la meta, se está bien, pero hace frío y no duramos más que unos minutos. Me junto con algunos amigos que han hecho la misma inutilidad que yo y bajamos todos comentando lo "divertido" que es machacarse el cuerpo hasta casi morir. Nos lo tenemos que hacer mirar, digo yo, y pronto.

En estos eventos hasta dan premios a los inútiles que tardan menos tiempo en llegar arriba. Cada uno en su categoría, por edades, muy bien organizados. Veo con orgullo que mis amigos Belén y Pedro han sido muy, pero que muy inútiles y les hacen subir al inútil podio a recoger inútiles regalos.

Repaso la jornada y me pregunto de qué pasta estamos hechos los conquistadores de lo inútil. Esto que hacemos, subir para luego bajar, sea andando, corriendo, escalando, en bici o a cuatro patas, no es demasiado lógico ni racional. Y no sirve para nada, es decir, es absolutamente inútil.

Lo que mi mente no alcanza a entender es por qué toda esta gente, yo incluido, estábamos tan contentos y sonrientes después de semejante estupidez.

13 mayo 2012

La cabra tira al monte - Vuelta a La Jarosa

El plan para este fin de semana era ir al Medio maratón de Zaragoza, pero un hábil giro de cadera de última hora me llevan a la humilde sierra madrileña, a la IV Vuelta a La Jarosa, una carrera de media montaña de 10 kilómetros. Cambio radical del asfalto por el campo, de la planicie maña a las cuestonas de la sierra. Y es que la cabra tira al monte.

Me hace ilusión estrenar la camiseta de mi nuevo club, el Caprus,  en una prueba en montaña, donde más se disfruta de este vicio llamado correr. Allí comparto colores con un montón de amigos: Miguel, Merce, Jaime, Belén, Carlos, Carla, Juan, Almudena, Jorge, Suso, Pedro y otros. Y es que las cabras tiran al monte.

Subir, subir, subir, bajar, bajar, bajar. Una preciosidad, con cuatro cruces de ríos incluidos. Resoplidos, dolor de cuádriceps, gritos de ánimo, olores primitivos, lucha, el gps echando humo, sentirse libre. Y es que la cabra tira al monte.

Entrega de trofeos y el club Caprus arrasa: Belén Pegasus segunda en la general y primera veterana; nuestro club se lleva un premio en forma de rica paletilla por inscribir a más de doce; y yo también subo al podio al quedar –a la vejez, viruela- primero de mi categoría veterano C, tras entrar en 45:28. Todo redondo. Y es que hay muchas cabras que tiran al monte.








25 marzo 2012

Impuesto revolucionario - 10 K Intercampus

Queridos isquiotibiales: me tenéis hasta las mismísimas pelotas. Menuda racha lleváis. Y yo aquí aguantando mecha con vosotros. Vaya tela.

Empezasteis a doler a finales del año pasado, cabritos. Me perdí la carrera de Navidad de Cercedilla por vuestra culpa. Me perdí  la San Silvestre por vosotros. Y me perdí el medio maratón de Getafe que tanto me gusta  también por vuestra chulería. Ya está bien, ¿no?

Entiendo que sois unos pijos, que vuestro nombre mola y que os gusta llamar la atención. Pero yo no soy de piedra, ¿lo entendéis?

Acepto vuestro chantaje y de hecho lo estoy cumpliendo: os doy el impuesto revolucionario en forma de estiramientos diarios y a cambio vosotros os estáis calladitos, sin dar la nota. Vale. Venceré la pereza y os daré vuestra ración. No me falléis. Yo no voy a fallar.



Tras unas semanas entrenando un poco mejor, con los isquios bajo control, he participado en el 10K Intercampus, organizado por la Universidad Carlos III. Este año tocaba ir de Leganés a Getafe, perfil favorable. Los años impares es al revés y el perfil no ayuda tanto. He entrado en 39:17 y los isquios, a Dios gracias, bajo control.

Reconozco que me siento chantajeado por esos musculitos de detrás del muslo, pero hay lo que hay. A estirar toca, hermanos. Si esos bichos cumplen su parte del acuerdo y entreno medianamente bien, quizá me anime a  ir al medio maratón de Zaragoza. Veremos. De momento, los isquios bajo control.

27 noviembre 2011

Tropomiosina en Ponle Freno

Querida Tropomiosina. Te escribo esta carta por dos motivos: para darte las gracias y para pedirte púbicamente perdón. Me explico.

En primer lugar decir que te estoy muy, muy agradecido por que existas. Es magnífico y tranquilizador. Tu labor silenciosa y abnegada nos ayuda muchísimos a todos.

Ya sé que muchos no te conocen. Muchos no saben que eres la proteína encargada de interponerte entre otras dos proteínas con más renombre -la Actina y la Miosina- para que no se unan y contraigan el músculo. Si no fuera por ti, todos nuestros músculos estarían constantemente contraídos, lo cual nos tendría agarrotados por completo y agotaríamos nuestra energía en poco tiempo. Moriríamos jóvenes. Pero tú, querida Tropomiosina, haces de barrera química y nuestros músculos se pueden relajar. Gracias de verdad.

Y también quiero pedirte perdón en nombre de todos los deportistas. Perdón porque en cada entrenamiento y en cada competición te traemos loca. Sabemos tu punto débil, los cationes de calcio, así que cuando queremos que un músculo se contraiga nos las apañamos para que te llegue un ión de esos que te vuelven loca, te enamoran con pasión y te distraen. El resultado es claro: Actina y Miosina aprovechan tu despiste para unirse en fuerte abrazo sexual y contraer el músculo. Y cuando queremos volver a la normalidad, te robamos el calcio y tú vuelves a separar a Actina y Miosina. ¡Qué faena para las tres!

Esta mañana, sin ir más lejos, te he tenido aturdida y mareada. Es que he participado en una carrera de 10 Km, la Ponle Freno, y no he hecho más que darte y quitarte calcio como un desgraciado. Soy un cabrito, lo reconozco. Calcio-sí, calcio-no, calcio-sí, calcio-no. Cuando quería contraer el gemelo, calcio-sí a la Tropomiosina del gemelo. Cuando quería relajarlo porque otro músculo se contraía, calcio-no a la Tropomiosina del gemelo y calcio-sí a la del otro músculo. Una locura. Lo siento de veras. Casi me arrepiento de haberlo hecho, de haberte usado tan rastreramente, de haber abusado de tu punto débil en beneficio mío.

Y para colmo, la carrera estaba mal medida y hemos hecho 250 metros de más, es decir, un minuto de suplicio extra. Más calcio-sí, calcio-no. He acabado en 40:10 que podrían haber sido 39 minutos si no hubiera sido por el regalito. Al menos, y esto te lo debo sólo a ti, querida Tropomiosina, me he metido en el puesto tercero de mi categoría. No, no me han dado medalla, si es eso lo que estás pensando.

Lo dicho: Un millón de gracias por existir y perdona que seamos tan pesados.

27 septiembre 2011

Se transforma

En el interior de nuestra estrella, el Sol, hay trillones de núcleos atómicos y partículas alfa a una temperatura de varios millones de grados. Encierran una energía nuclear inmedible para nosotros. En la superficie de la gran bola, constantes y turbulentas explosiones atómicas liberan parte de esa energía y la escupen al universo. Se forman llamaradas del tamaño de los planetas.


Cuando esa energía sale del sol, en forma de energía electromagnética, viaja como luz multifrecuencia en todas las direcciones. Una mínima parte llega a la Tierra 8 minutos después de partir del sol. Uno de esos rayos llegó no hace mucho a un campo de la meseta Castellana de un país llamado España. Al aterrizar se produjo uno de los mayores portentos que conoce el ser humano: la fotosíntesis. Materia inorgánica se convierte en materia orgánica. Energía luminosa se transforma en energía química, almacenada en enlaces entre átomos de carbono e hidrógeno. Lo que hasta el instante anterior era veloz como un rayo queda atrapado en un enlace covalente, casi estático, reteniendo la energía en un nuevo modo.

Este enlace no está solo. Mira alrededor y ve que lo mismo ha pasado en otros muchos átomos y se han formado millones de moléculas de algo llamado almidón. Todas ellas están en un grano de trigo, que tampoco está solo. El campo castellano donde llegó el rayo está plagado de miles de granos que contiene billones de enlaces covalentes, todos almacenando una fabulosa cantidad de energía química.


Durante unos días no pasa nada. La energía sigue en su enlace covalente. Una mañana un ruido grande llega el campo. Una máquina rara, una cosechadora, recoge todos los granos de trigo, que son transportados a un almacén y de ahí llevados a una fábrica donde son triturados para formar harina. Nuestro enlace covalente está intacto. Sigue almacenando la misma energía.

No pasan muchos días y varios kilos de esa harina son llevados a un sitio que huele muy bien: una panadería. Hacen allí una masa juntando los granos de harina con leche, huevo y azúcar. Todo entra en un sitio calentito a 180 ºC y se transforma en rico bizcocho. El enlace covalente ni se ha inmutado. Sigue almacenando la misma energía.

Al día siguiente el bizcocho es vendido, con su energía dentro, y lo compra un tal Fer, que lo lleva a su casa y se merienda un buen trozo. Nuestra molécula ha entrado en el cuerpo de Fer donde recorre diversos tubos hasta ser echada a un torrente de sangre que fluye por otros tubos más pequeños. Es divertidísimo: la molécula, con sus enlaces covalentes, da varias vueltas por el cuerpo. A cada vuelta pasa por una bomba que la empuja para que siga circulando.

Tras no muchas vueltas, la molécula es atrapada y llevada a un gran almacén, el hígado, donde se guarda en forma de glucógeno. Nuestro enlace covalente sigue sin cambios, almacenando su energía química.

A la mañana siguiente suenan todas las sirenas del cuerpo. Resulta que Fer se ha levantado contento, se ha puesto zapatillas deportivas y ropa cómoda, ha salido a la calle y ha empezado a correr. Los miles de millones de moléculas guardadas en el hígado quieren salir para dar su energía a la carrera, para participar de este juego maravilloso. La nuestra cree que no le va a llegar el turno, pero veinte minutos después se pone contentísima cuando le dicen que se prepare, que pronto sale. Y así es: nuevamente se encuentra en el líquido rojo que en unos pocos segundos la transporta hasta un músculo llamado cuádriceps. Allí una hormona la empuja al interior de un globito llamado célula, y dentro a otro globito más pequeño llamado mitocondria. Muchos cambios se producen, hasta formar una molécula ATP, el sorprendente adenosín trifosfato. Nuestro enlace covalente ahora se encarga de sujetar precisamente a uno de los tres fosfatos. Sigue fuerte, con su energía almacenada.

En menos de cinco segundos otra hormona le dice: “Cuando notes un cosquilleo intenso, un impulso eléctrico que llega por ese cable neuronal, suelta el fosfato, libera toda esa energía potente que llevas dentro. Es que el músculo donde estamos tiene que contraerse para que Fer dé una zancada más”. Milisegundos después llega el impulso y el enlace de nuestro ATP se rompe soltando el fosfato y liberando de forma súbita toda su energía. Es un acto de generosidad, de donación total sin esperar nada a cambio, un acto de verdadero amor. El músculo se contrae gracias a la energía de millones de moléculas ATP, generándose energía mecánica, una nueva forma llena de movimiento y diversión. Todo ello, con una sincronización casi perfecta, produce una zancada.

Y así termina la larga historia de nuestro trocito de energía, que fue nuclear durante miles y miles de años en el interior del sol, que durante 8 minutos fue electromagnética viajando hasta la Tierra, que durante unas semanas fue química en enlaces de moléculas, que un instante fue mecánica en una zancada de un entrenamiento de Fer, y que acabó sus días en forma de calor disuelta en la inmensidad del universo.

28 agosto 2011

Demasiado brillo en los pies

Una veintena larga de ciclistas del club Madroño se disponen a iniciar una ruta desde El Espinar hasta el collado del Hornillo. Todos están guapísimos, con sus maillotes verdes, sus cascos multicolor y sus bicicletas último grito. Suspensiones ajustadas, todo bien engrasado, frenos a punto. Pero algo enturbia este grupo tan profesional.

- ¿Quién es ese al fondo al que le brillan los pies?
- ¿Aquel con cara empanado?
- Sí, ese.
- Es Fer, y efectivamente le brillan los pies. ¡Qué raro!

Un fulgor espectacular sale por debajo de sus zapatillas, casi deslumbra a quien lo mira.


- ¡Lo tengo! Es que lleva pedales automáticos nuevos.

- ¿Pedales automáticos? ¿Fer sabe usar eso? ¡Con lo patoso que es!

La ruta discurre con normalidad. Subidas, bajadas, acelerones, frenazos. Un pelanas va por detrás cayéndose cada vez que llega una parte algo técnica.


- Por favor, quiten a ese inútil del camino, el de los pies brillantes.

- Se nos mata, hoy se nos mata.

Llegada al collados del Hornillo. Todos relucientes y tan panchos. Todos sonrientes y sin un rasguño. Todos menos uno que va magullado, arañado y hecho unos zorros: el de los pies brillantes. Comienza la gran bajada.


- ¡Otra leche! Pero bueno, ¿no pueden llevarse de aquí al tipo ese?

- Sí, por favor, que ya da el cante. Que aprenda primero por ahí y luego ya veremos si lo aceptamos. ¡Qué pesado!
- ¡Uy! ¡Uy! ¡Uyyyyy! Casi se nos cae otra vez. ¡Jo-der, lo que hay que ver!
- Patético

Acaba la ruta. Acaba el suplicio. Todos se felicitan por la gran pedalada. El de los pies brillantes tiene una sonrisa de oreja a oreja. Aunque no lo parezca, también él lo ha pasado en grande, con su brillo en los pies y sus muchas caídas. Nos tememos que habrá que aguantarle más adelante.

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1984694

15 agosto 2011

Our only limit is the sky - Oroel, Jaca

Normalmente no compito tan pronto, recién estrenada la temporada. Pero hace unos días, paseando por Jaca, vi que anunciaban una carrera de montaña, la XIV subida a la Peña Oroel, un subidón de 960 metros de desnivel positivo, que partía de Jaca (825 m), bajaba en el Km 1 a cruzar el río Gas (785 m), y desde ahí 9 Km matadores hasta la cumbre de la Peña Oroel (1.745 m).

La parte norte de mi cerebro me decía: “No te apuntes, no estás en forma, es una matada, vas a pasarlo chungo”. Mi parte sur me decía: “Apúntate, es un sitio precioso, un bosque espectacular, arriba se estará de miedo, a tu ritmo, sin agobiarte, apúntate que de lo contrario te arrepentirás.”

Por si alguno no ha estado en Jaca (error) o no conoce la Peña Oroel (doble error), pongo aquí una foto de ese bellísimo peñasco.



Nos plantamos en la salida más de doscientos trotamontes. La subida se hace dura, sin duda, pero el entorno lo merece todo. Palizón y llego a la cumbre en 1h 13m 47s, puesto 57 de la general y 4 de mi categoría veteranos B. ¡Qué más da! Lo que cuenta no es el tiempo o el puesto sino el disfrute en esos 960 metros de subida. Y la panorámica sobre los Pirineos desde allí arriba no tiene adjetivos posibles.

Quizá haya sido mi 10K más lento. Quizá haya sido mi 10K más bonito.

Y siempre que corro en montaña, siempre, me acuerdo de nuestro lema, el lema de los skyrunners: Our only limit is the sky.


01 agosto 2011

Listos... ¡Ya!

Doy por comenzada la nueva temporada. Nuevos retos, nuevas ilusiones, nuevas aventuras.

¿Qué nos traerá? ¿Dónde entrenaremos? ¿En qué competición nos dejeremos el hígado? ¿Qué nuevos compañeros se unirán a nuestros pasos? ¿Cuántas zapas desgastaremos? ¿Cuantos pinchazos en la bici? ¿Cuántas cumbres? ¿Cuántas sendas? ¿Cuántas paredes escaladas? ¿Cuántas lesones? ¿Cuántos días con la sensación de haber cumplido?

Hoy, para empezar, y aprovechando que estoy en los Pirineos (también conocidos como el paraíso), me he tirado al monte y he hecho una carrerita de 8 Km, 4 cuesta arriba (unos 370 metros de desnivel) y la vuelta por el mismo camino pero hacia abajo. Todo atravesando un precioso bosque de la Jacetania, fresco, silencioso y con olor a campo.

Con este pistoletazo arrancamos. Esperemos no parar hasta el verano que viene. ¿Y tú, querido lector, arrancas también los motores y te unes a nuestra caravana? Sólo prometemos diversión y buenos machaques.


24 julio 2011

Tielmes - Ruta de las Fuentes

Hay mucha gente que cree que la palabra "gratis" dejó de existir hace mucho tiempo, que una noche de invierno unos delincuentes entraron en la Real Academia de la Lengua y arrancaron la hoja del diccionarío donde estaba.

Pues no. Se equivocan los que así piensan. Todavía quedan bastantes cosas gratis. ¿En el deporte también? Bueno, en el deporte ya muy pocas, pero de vez en cuando surge alguien que nos sorprende.

Y allí nos hemos presentado más de 200 bikers a participar en la IX marcha de las Fuentes, 37 Km alrededor de Tielmes, organizada por el Club Ciclista Tielmes, completamente gratis para todos. Y no sólo gratis, sino que además de montarlo todo, nos han regalado una camiseta conmemorativa y han puesto un avituallamiento en el Km 15 con sandía y melón. ¡Ahí queda eso!

La ruta, fácil y entretenida. Como se puede ver en el perfil, algunos repechos de aúpa (pie a tierra) y algunas bajadas de espanto. Se ha hecho corta.

Del club Madroño (del cual en esta ruta he estrenado equipación), he conocido a Lucho, Carmen, Carlos, Diana, Esteban y otros que no recuerdo el nombre. Unos fieras en esto del MTB y de los que tengo un montón que aprender.